Cómo está hecha la madera por dentro
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Casi todos los problemas que te va a dar una tabla —que se abra, que se tuerza, que el tornillo la parta— se explican mirándola de cerca. No necesitas biología: necesitas saber hacia dónde corre la fibra y qué pasa cuando esa fibra se moja o se seca.
El árbol, de afuera hacia adentro
Si cortas un tronco de tajo, ves anillos. Cada anillo es un año: una parte clara que creció rápido en primavera y una oscura, más dura, que creció despacio al final del verano. Esa alternancia es la veta que después vas a ver en la tabla.
- Corteza: la piel. Se va, no sirve para nada.
- Albura: la madera joven, cerca de la corteza. Es más clara, más blanda y la que más se pudre y más gorgojo agarra.
- Duramen: el corazón. Madera vieja que el árbol ya dejó de usar para transportar agua. Más oscura, más estable y mucho más resistente a hongos e insectos.
- Médula: el centro exacto. Blanda y con tendencia a rajarse. Una tabla que trae la médula se va a agrietar por ahí, casi seguro.
La fibra manda
La madera está hecha de tubitos largos pegados unos a otros, todos apuntando a lo largo del tronco. Piénsalo como un puño de popotes encolados. Esa imagen te resuelve casi todo:
- A lo largo de los popotes la madera es fortísima. Por eso una pata delgada aguanta tu peso.
- Atravesándolos es débil. Por eso se raja tan fácil siguiendo la línea de la fibra.
- Si metes un tornillo en la punta del popote (en la testa) casi no agarra: estás abriendo los tubos, no mordiendo nada.
Esa última es la que más piezas arruina. Un tornillo a testa tiene más o menos la mitad de la retención que uno puesto de costado. Si tu diseño depende de tornillos a testa, mete un tarugo, una espiga o cambia la unión.
De qué está hecha, en dos palabras
La pared de cada tubito es celulosa —las fibras largas que dan la resistencia— amarrada con lignina, que es el pegamento natural que la mantiene rígida. Además trae extractivos: resinas, taninos, aceites. Esos son los que dan color, olor y buena parte de la resistencia natural a la pudrición.
Los extractivos también explican dos dolores de cabeza del taller: hay maderas que manchan al contacto con el fierro por sus taninos, y hay maderas resinosas donde el barniz no seca bien si no limpias primero con solvente.
Cómo leer una tabla en el maderería
- 1Mira la testa. Los anillos te dicen de qué parte del tronco salió. Anillos casi rectos y parados = tabla estable. Anillos muy curvos = se va a acopar.
- 2Busca la médula. Si el centro del árbol está dentro de la tabla, va a rajarse. Descártala para piezas visibles.
- 3Pasa la mano a contrapelo. Si se levanta como pelusa, la fibra corre en diagonal y esa cara te va a dar arranques al cepillar.
- 4Revisa nudos. Un nudo firme y chico se puede vivir con él. Uno que se mueve o que está en un canto, no: por ahí se va a partir.
- 5Ponla en el piso y mírala de canto. Alabeos, cimbras y torceduras se ven a simple vista si te agachas.