¿Qué madera uso para esto?
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«¿Qué madera me recomiendas?» es la pregunta que más me llega, y la respuesta honesta es: depende de qué vas a hacer y de qué hay en tu maderería. Lo que sí puedo darte es cómo decidir tú, con lo que tengas enfrente.
Las seis cosas que definen una madera
- Densidad: el mejor predictor de todo. Se mide al 12 % de humedad. Entre más pesada, más dura y más resistente, pero más difícil de cortar y más cara.
- Dureza: cuánto aguanta antes de marcarse. Manda en pisos, mesas y asientos.
- Estabilidad: cuánto se mueve con la humedad. Una madera dura pero inestable es mala idea para una cubierta ancha.
- Durabilidad natural: si resiste hongos e insectos sin tratamiento. Solo aplica al duramen; la albura de cualquier especie es vulnerable.
- Trabajabilidad: si se deja cortar, cepillar y lijar sin pelear. Aquí entran la resina, la fibra entrelazada y los minerales que despuntan filos.
- Impregnabilidad: si acepta protector en profundidad. Importa solo si va afuera.
Blandas y duras: el nombre engaña
«Madera blanda» y «madera dura» no hablan de dureza sino del tipo de árbol. Blandas son las coníferas —pino, oyamel, cedro blanco—: crecen rápido, son ligeras y baratas. Duras son las de hoja ancha —encino, nogal, caoba, parota—: crecen lento y son más densas.
Hay excepciones que rompen la regla: la balsa es «dura» por clasificación y la cortas con la uña. Fíate de la densidad, no de la etiqueta.
Qué usar para cada cosa
| Proyecto | Qué buscar | Opciones comunes en México |
|---|---|---|
| Primer mueble, aprender | Barata y perdona errores | Pino, tarima recuperada |
| Mesa de comedor | Dura y estable | Encino, parota, nogal |
| Sillas y patas | Resistente a flexión, fibra larga | Encino, fresno, haya |
| Cajones | Ligera y estable | Cedro, pino seco, triplay para fondos |
| Cubiertas de cocina | Dura y que tolere humedad | Encino, maple, parota |
| Exterior bajo techo | Durable por naturaleza | Cedro rojo, teca, pino tratado |
| Piezas curvadas al vapor | Fibra larga, sin resina | Haya, fresno, encino |
| Tallado | Blanda y de fibra pareja | Tilo, cedro blanco |
Tarima y madera recuperada
Sacarle jugo a una tarima vieja es de lo más satisfactorio que hay, pero hay que saber en qué te metes:
- Ya está seca. Llevan años a la intemperie, así que su humedad suele ser buena. Punto a favor.
- Trae fierro escondido. Clavos rotos, grapas, alambre. Revisa con imán o detector antes de acercarla al disco: un clavo te destroza el filo y te puede aventar la pieza.
- Fíjate en el sello. Las marcadas HT son tratadas con calor y no tienen problema. Evita las marcadas MB: fueron fumigadas con bromuro de metilo.
- Está sucia. Cepilla y lava antes de meterla a la máquina; la tierra despunta cualquier filo.
- El rendimiento es bajo. De una tarima grande sacas mucho menos madera útil de la que parece. Cuenta con eso al planear.
Cómo comprar sin que te vean la cara
- 1Pregunta la medida real, no la nominal. Un 2×4 no mide 2 por 4 pulgadas: mide como 1½ × 3½ una vez cepillado. Todo tu despiece depende de la medida real.
- 2Pregunta si está seca y a cuánto. Si te dicen «está seca» sin número, asume que no.
- 3Compra 15 o 20 % de más. Entre defectos, cortes y errores, siempre falta.
- 4Escoge tú las piezas. Si no te dejan, cambia de proveedor.
- 5Compra en la escuadría más cercana a lo que necesitas: cada centímetro que le quites es dinero y tiempo.