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Proteger la madera de hongos y bichos

6 min de lectura

No toda la madera necesita tratamiento. Un mueble de interior, seco y ventilado, casi nunca. Pero si va afuera, toca el piso o vive en clima húmedo, la historia cambia y más vale saber contra qué te estás defendiendo.

Quién se come tu madera

  • Hongos de pudrición: necesitan humedad arriba del 20 % constante. Deshacen la madera hasta dejarla quebradiza. Son el enemigo número uno.
  • Hongos de azulado: manchan pero casi no debilitan. Feos, no graves.
  • Insectos de ciclo larvario —los que dejan agujeritos y polvo fino—: atacan sobre todo la albura, porque ahí está el almidón del que comen.
  • Termitas: van por dentro y no se ven hasta que la pieza cede. En zonas con termita, la madera nunca debe tocar el suelo.

Cuándo sí tratarla

Dónde va la pieza¿Tratamiento?
Mueble de interior, secoNo hace falta
Interior con humedad: baño, cocinaProtector de superficie
Exterior sin contacto con el sueloProtector en profundidad + acabado
Exterior en contacto con el sueloMadera tratada industrialmente, no la trates tú

Esa última fila va en serio. Para postes, durmientes y todo lo enterrado se usa madera tratada a presión en autoclave, que es un proceso industrial con producto forzado hasta el interior. Lo que pintes con brocha se queda en los primeros milímetros y no te va a salvar.

Lo que puedes hacer en el taller

  • Brocha o rodillo: penetra poco. Sirve para mantenimiento y para piezas de interior. Da varias manos y insiste en testas y uniones.
  • Inmersión: sumergir la pieza minutos u horas. Penetra más que la brocha y es lo mejor que puedes lograr sin equipo.
  • Elige duramen para lo que va afuera. La albura se pudre y se apolilla mucho más rápido, por más producto que le pongas.

Trata siempre después de secar y antes de armar. Una vez ensamblado, las uniones son justo donde entra el agua y ya no puedes llegar ahí.

Detalles de diseño que valen más que el producto

  1. 1Que nada quede horizontal donde se pueda juntar agua. Dale caída, aunque sea de 5°.
  2. 2Separa la madera del piso con herrajes metálicos. El contacto directo con concreto o tierra es sentencia.
  3. 3Deja que las uniones ventilen. Dos piezas apretadas atrapan humedad justo en el punto que no puedes revisar.
  4. 4Redondea los cantos. El acabado se adelgaza en las esquinas vivas y por ahí empieza a fallar.

Escrito en el taller por Pedro De Madery. Si algo no te queda claro o te sirvió, dímelo en Facebook — con eso decido qué guía escribo después.